Candia desde Seram

 Ceram, 11 de octubre de 2022 

Bueeeenaaas Manada.

Es temprano todavía y trato de darle orden a los recuerdos en mi cabeza para comenzar a escribir. La invitación de Titu a que nos reunieramos alrededor de estas cartas me ha dejado pensativa y más silenciosa aún (si es que esto es posible). Los he traído uno a uno a mi memoria, hace tanto tiempo que no los veo. También me he invitado a mi misma a esta fiesta imaginaria. He decidido llevarme un rato a la pequeña finca del Tablazo donde nos presentaron esa temporada que fue breve pero muy divertida. Yo los vi llegar, sintiendo mucho dolor de estomago, desde la ventana de mi pieza que daba al parqueadero de la casa grande. Teníamos 10 años quizás.

Salí corriendo de la pieza con ese saco verde y azul que tanto admiraba nana y me puse las botas de caucho grises para ir a saludarlos. Ustedes eran como 9, los de mi edad.

Mi mamá me paro, tomandome con delicadeza con sus dos manos por los hombros, y sin dejarme salir por la puerta, se agacho para quedar mirándome fijamente a los ojos.

- Hijita, despacio. Deja que se acomoden y mejor ayúdame a terminar de arreglar la mesa para el almuerzo.

Yo salí dando brinquitos de alegría, era solo un rato más para comenzar la aventura con ustedes, manada tres pelos.

Hace más de 10 años que vivo en esta pequeña Isla perteneciente a las Molucas. Ya saben de mi amor por las plantas y ese mismo amor me trajo a vivir aquí. Mi gran deseo siempre fue volver a Istmina, ese pequeño pueblo a orillas del río San Juan en la región del Chocó que tanto se parece al lugar donde ahora vivo. Pero ustedes bien saben que la situación en Colombia, especialmente en esa zona del país, no es propicia para los que en vez de sangre tenemos savia.

Este camino lo emprendí con un “ pipilongo” me río sola imaginándome a Ale tomando de la mano el fruto de está planta y ubicándolo en la entrepierna para medir que tan “longo” es su pipí. Y si Ale, si te lo estás preguntando, la inflorescencia tiene un tipo bastante fálico como la mayoría de las piperaceas, la familia de la pimienta que tanto te gusta para ponerle a las carnes de esos asados. Mmmmm los asados de Ale, eso daría material para otras 3 cartas.

Todavía esta temprano pero quería aprovechar a escribirles antes de salirsu a la montaña. Hoy llegán unos investigadores del El Instituto Niels Bohr que quieren mirar la posibilidad de hacer un observatorio astronómico en el Monte Binaia. Yo me he convertido en una gran guía en esta zona, tengo experiencia en todos los ecosistemas. Eso es algo que te lo dá haber nacido en en Colombia! Así que por aquí los voy dejando, me voy pal mone como diría Papá Teo

Hasta la próxima, Manada tres pelos.... Titu, que buena idea esta de escribir. Creo que al final no soy tan mala con las palabras como creía.

Comentarios

  1. Hola Candia: ¡¡¡No puedo creer!!! yo estoy por acá cerca, en Ambon. Estoy de vacaciones con Beatriz hasta el 24 de noviembre (leíste lo que escribí al grupo, jeje). Espero que nos podamos ver. ¿En cuál de las islas estas? tenemos planeado ir a alguna de ellas, y sería fantástico tenerte como guía.

    Me encanta lo que haces, a vos siempre te gusto mucho la botánica y una vida de mucho aventura y libertad. No entendí mucho lo de "pipilongo" pero sí recuerdo bastante el humor de Ale y como olvidar sus asados, una maravilla.

    ResponderEliminar
  2. Hola amigas que bien, que alegría encontrarlas. Yo le publique a Sara recordando a Alejo y Candia también lo recuerda. Le voy a contar cuando regrese al Amazonas, eso del "pipilongo" esta de no olvidar. Que hermosas historias. Saludos a Beatriz.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario