Recuerdos del tablazo, Candia
Bueeeenaaaasss Manada.
La expedición en el monte Binaia con los científicos daneses fue caótica. Una lastima, les afectó la altura. Pudimos llegar hasta los 3027 mts que es el pico máximo y cuando llegamos, les conté acerca de las montañas de los Andes, de la Aconcagua en argentina y su altura de más del doble de donde estábamos y de las cordilleras en Colombia. ¿Recuerdan cuando conocimos los páramos por primera vez en Sonsón? como le gustaba al señor Pedro esos viajes. Cuando me llevaron a estudiar a Medellín con ustedes, la profe Gloria de Biología quería que mamá Julía le contara todo sobre la flora del pacifico y yo solo quería aprender más y más sobre la montaña para poder hacerle dibujos al señor Pedro de las plantas que iba reconociendo. Me obsecioné pintando frailejones y musguitos.
Ya más adelante, en el 90, cuando nos separamos para ir a la universidad, decidí gracias al consejo de mi buen amigo rex, comenzar estudios en biología. Desde chiquita se me notaba el gusto. Rex, conocía a mi familia, desde los años en que el río San Juan les servía de autopista para recorrer las enormes selvas del chocó. Yo solo pude conocerl esa selva en mis 20. Mamá Julia, llegó a vivir a Medellín en el 70 y de ahí rápidamente se fue a vivir con la familia de José al tablazo. Me imagino el frío de la pobre Mamá Julia en esas tierras. Como le haría falta su selva. Pienso en eso, porque a pesar de solo llevar unos 10 años viviendo aquí, hay una fuerza de atracción muy fuerte en esa masa verde incomprensible que es la selva húmeda trópical.
Cuando digo que vivo en Ceram, la gente me mira extrañada, al referirme a las Molucas percibo algo más de aceptación en la torsión de misterio e incredulidad de boca y ojos de mis interlocutores. Cuando les cuento que a mi me trajo al otro lado del mundo la nuez moscada, esa semilla tan común que aún hoy le da el toque de sabor a comidas dulces y saladas, pierdo la atención de mis oyentes. Seguro preferirían que les hablará de las grandes transacciones comerciales en Malasia y Singapur o como están las cosas estos días en China después de la pandemia. En realidad no me interesa mucho hablar como ustedes bien lo saben, entonces doy paso a otros temas y si depronto alguien más muestra interés sobre Ceram, pues la Nuez Moscada parece tan simple que solo unos cuantos podemos esculpir tesis doctorales de objetos sutiles, entonces hablo del gran mounstro que apareció en las playas de Ceram en el 2017. En ese momento retorna la atención de cualquier grupo con el que esté hablando. Seguro ya ustedes también están intrigados y creanme que los recuerdo cada que cuento esta historia, pues utilizo todo el histrionismo de PapáTeo como cuando nos contaba esas historias de seres mitológicos que aparecen en sus travesías madereras por el río San Juan.
Recuerdo nuestras caras sentados en círculo, mientras veíamos con atención a PapáTeo que también era callado como yo, pero que en las noches de relatoría sacaba todas las voces de los ancestros para que nos quedara clarito que la selva era un cuento pero no para niños.
Sara ¿Te acordás de las mazorcas que nos hacía tu mamá? para darle misterio a las noches de cuentos de PapáTeo, apagamos las luces, prendiamos el fuego y en vez de crispetas, comiamos las enormes mazorcas con mantequilla. Pareciamos ardillas mascando maiz mientras mirabamos y escuchabamos con oidos y ojos bien abiertos. Me encantaba cuando tu mamá nos decía, que iluminados que esa llamita, todos parecían estrellas y que papá teo y yo eramos el ancho, inmenso y profundo cielo y si la noche estaba clara nos acostabamos a aguantar frio en la manga y me decías en secreto “ si el cielo no fuera negro jamás podriamos ver brillar las estrellas” y me abrazabas.
Todas las aventuras de ese mes, las tengo conservadas en un lugar tranquilo, aireado y lleno de luz dentro de mi. Hago uso de ellas cuando estoy perdida, triste o me siento sola. Me ha pasado muchas veces, sobretodo ahora que estoy tan lejos de casa. En realidad, creo que vine a parar a ese lugar del mundo que tratábamos de alcanzar cuando estábamos todo el día intentando descubrir que había mas adentro.
Ya se está haciendo tarde. Hoy no hubo mucho sol y debo conservar las baterias de los paneles solares. Aquí tambien suenan las chicharras como en la finca de san Jeronimo de Sara. Me voy a descansar con los recuerdos del bosque seco
Hola Candia, que bueno es saber de ti. Siempre supe de tus gusto por los animalitos y las maticas, y siempre te imaginé como bióloga. Ceram debe ser espectacular "mucha naturaleza". Yo creo identificarme contigo. Vivo en Puerto Nariño, en nuestra amada amazonas. Estoy muy al contacto con la nuez del Brasil, sin embargo me gustaría saber más de la moscada de Indonesia. Te cuento que luego de la muerte de mi hijo mayor, Miguel, debí huir de la selva de concreto. Amé mi profesión, la Arquitectura, pero estando en la ciudad me sentí muy sola, sin rumbo y escapé por estos lares. Me he dedicado a la filantropía que tiene un poder tan sanador que creo estar en paz. Mi "Rolo", como le digo a mi esposo, no se ha animado a acompañarme hasta aquí, por lo que permanezco tres semanas en la selva y dos con él en la ciudad y ocasionalmente el se me presenta en Puerto, pero solo aguanta una semana. Hemos aprendido a vivir así.
ResponderEliminarSi, definitivamente nuestra infancia fue espectacular. Alejo el ex de Sara también esta en una vereda cercana a Puerto Nariño y una vez al mes nos encontramos, y en nuestras charlas siempre están las anécdotas de esos años maravillosos. Imagino que ya no le temes a los cucarrones. No olvido cuando Sara y Alejo llenaron esa lonchera con cucarrones, la abrieron en el pasillo luego de sacudirla y salieron todos esos cucarrones a volar. Todos nos asustamos cuando te vimos caer que los recriminamos tanto y luego ellos se convirtieron en tus inseparables amigos. Esa fractura del antebrazo te debió doler mucho.
Aun me quedan unos días aquí en la civilización que espero poder saber un poquito mas de ti y de los demás compañeros.
Un abrazo.
Elvira Amiga, cuanto tiempo. Gracias por dedicarme unas líneas. Es emocionante leerte. Como olvidar el episodio de los cucarrones, desde ese entonces se volvió en un símbolo. Sabes cuanto me gusta investigar y que la biblioteca era mi guarida. Intente transformar la idea aterradora de estos personajes negros en algo poderoso y en mis búsquedas me encontré con el escarabeo egipcio ¿lo conoces? El escarabajo estiercolero proporcionaba protección contra el mal, visible o invisible, dando diariamente fuerza y poder. En la muerte, quien lo portaba adquiría la posibilidad de resucitar y poder alcanzar la vida eterna. Tengo un pequeño talisman con este animal de poder. Lo llevo conmigo. Prenderé una velita para ofrendarle el poder a tu hijo de resucitar para ti en los modos que la substancia infinita se expresa. Estas en un lugar cargado de misterio, mis ancestros creían en los poderes de la selva y de las plantas. Ellos no estuvieron en la amazonía, pero de haberlo estado, seguro los espíritus de quienes los antecedieron tambien se hubieran manifestado para ellos allí. Un abrazo
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